Ella no sabía como hablarle,
no sabía si podía mirarlo de nuevo.
Decidió alejarse de su vida
hasta que el destino
hizo coincidir sus miradas.
Entonces ella,
con lagrimas en sus ojos y voz entre cortada
le susurró: lo siento… no sabía que podía amarte tanto!
Cada paso es el comienzo. Voy hacia ese lugar donde nunca se llega...
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Siembro un bosque en los bordes de tu alma. Te siento, te vivo, te veo florecer. Ilustración "Floreciendo" by © Munieca
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Hay despedidas que no parecen despedidas. Porque hay nombres que se quedan en la memoria, en una camiseta, en un grito de gol, en ese instan...

La dulce belleza se escurre desde tu corazón cada día Romi, y nos ilumina
ResponderEliminarGracias siempre
Gracias siempre Gus! Cariños ♥
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