viernes, 26 de junio de 2026

LA NIÑA QUE ME HABITA

Habitas mi pecho

como el primer latido,

como esa luz pequeña

que nunca aprendió a apagarse.


Cuando ríes,

el mundo recuerda

que la alegría

también tiene raíces.


Te miro

y descubro

que aún existe

un lugar donde el miedo

no sabe pronunciar mi nombre.


Eres la lluvia

que limpia mis inviernos,

la semilla

que insiste en florecer

entre las piedras.


No necesito buscarte:

vives en cada abrazo,

en cada sueño,

en cada esperanza

que se niega a morir.


Y cuando la vida

me vuelve adulta,

eres tú quien me toma de la mano

para enseñarme,

una vez más,

el milagro de mirar

como si todo

acabara de nacer.




LA NIÑA QUE ME HABITA