El amor al principio se lo ve como un gesto,
una señal cómplice
que da apertura
a un suspiro eterno,
a una mirada entreabierta
arribando desde cielo,
a su origen
sin sujeto
ni verbo.
Es una armonía de abrazo
amándose,
viéndose sentir,
vivir,
siendo...
en este ir y venir
de lo inmensamente quieto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario