Cada paso es el comienzo. Voy hacia ese lugar donde nunca se llega...
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Siembro un bosque en los bordes de tu alma. Te siento, te vivo, te veo florecer. Ilustración "Floreciendo" by © Munieca
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Hay despedidas que no parecen despedidas. Porque hay nombres que se quedan en la memoria, en una camiseta, en un grito de gol, en ese instan...
La fuerza del viento me lleva hacia ti, pero lo hace en cadencias cortas. A mi paso voy acariciando flores con un gesto apenas perceptible, porque no quiero romper el silente equilibrio de la naturaleza. Sigo buscándote, aunque en mi camino me entretengo meciendo las hojas de los árboles, y por un instante me convierto en el dios Céfiro, viento del oeste que trae las suaves brisas de primavera y de principios del verano. En este viaje siento que la naturaleza me pertenece y que a través de ella te encontraré a ti, como una mariposa se posa sobre la flor adecuada o como un pájaro deposita sus finas patas sobre la rama que sabe que le va a ayudar a cantar a la llegada del alba. Me siento ligero, y soy capaz de apreciar que mi alma no pesa, porque se asemeja demasiado a una liviana alevilla que vuela a merced de la brisa de las últimas tardes de primavera. Eso es lo que soy cuando te busco, una mariposa que transita entre jardines de flores silvestres que anhelan solo un breve contacto.
ResponderEliminarÁngel Silvelo Gabriel, "Los últimos pasos de John Keats".
Hermoso lo de Gabriel, gracias por compartirlo Jose.
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