Y él me lo rebatió incansablemente.
Le expliqué que el mundo es puro azar,
que las semejanzas no son más que eso,
que lo distinto también es azaroso,
y la igualdad es aparente.
Pero que lo que sí funciona es la empatía,
que la simbiosis también está en la biología humana,
y querer parecernos a "otros"
es la necesidad de entablar un diálogo
con lo que, otra vez azarosamente, se nos acerca en la vida,
y querer parecernos a nosotros mismos
es quizás lo más cercano al infinito.
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Ilustración "First love" by © Teo Elaine |