Pensaba en las palabras,
pensaba en que uno
no se da cuenta
de todo lo que tiene para decir
hasta que empieza a decirlo.
Las palabras están ahí,
atrapadas en tu mente,
en tu corazón,
quieren salir,
quieren ser dichas,
quieren ser escuchadas.
El universo de las palabras
es muy amplio, por eso
las palabras sirven para miles de cosas:
ocultar algún sentimiento, herir, dar un cumplido,
informar, desinformar,
sirven para dar respuesta
o mejor aun,
para generar la pregunta.
Hay palabras que se usan para distraer y engañar
otras para movilizar, inquietar, despertar.
Las palabras pueden ser poderosas,
pueden desatar una revolución
pero también
pueden llevarte
al silencio.
¿De quiénes son las palabras que decimos?
¿A quién pertenecen?
¿Qué valor tienen las palabras si nadie las escucha?
Hay tantas palabras...
Lo que me sorprende es que,
para la mayoría de las personas,
ellas han perdido su valor.
Pero para mi,
las palabras valen tanto como la acción.
¿Hay una expresión más hermosa, llena de sentido y amor que "te doy mi palabra"?
Dar la palabra es un acto de entrega, de confianza, de fe.
Es más que una expresión de deseo,
es un compromiso de vida.
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Ilustración "Palabras" by © Valeria Docampo |