domingo, 2 de febrero de 2014

Existencia divina

Su voz empaqueta los sueños de querubines
y trasciende más allá de la tierra.
Es como plantar una semilla de ipê dentro del pecho
no sé de qué color va a ser
ni cuando florecerá
pero su solo existir
embellece la vida.

Ilustración "碾玉" by  © qianyu qzone

8 comentarios:

  1. Enciendo una vela
    -vigía de mi atención-,
    llevo mis sentidos al silencio,
    cierro los ojos y siento…
    No hay pretensión, ni intención,
    sólo un incesante fluir
    -hilo que todo lo une-,
    y ahí me establezco.

    El ruido se intuye lejano, confuso,
    hechos triviales que conforman
    aquello que llamamos vida.
    Nada importa cuando estás en casa,
    Sólo este dejarse llevar…
    canción que todo lo llena.

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  2. ABRAZARTE EN MIS PALABRAS

    Había dicho
    todas las cosas hermosas
    y me faltaba
    abrazarte en mis palabras.
    Darle a las letras
    brazos y bocas
    para que cada una
    te acariciara el alma
    con sus alas.

    Había pedido
    a las estrellas
    sus colas de cometas,
    para enredarme a tu cuello
    aprisionando tus ansias...
    Y me faltaba
    abrazarte en mis palabras.

    Había estrujado
    y exprimido el sol
    entre mis dedos,
    una tarde jugosa
    de otoño enamorado,
    para beberme su luz
    en tus sudores...
    Y me faltaba
    abrazarte en mis palabras.

    Había roto las horas.
    parado los segundos.
    Girado las veletas.
    La dirección del viento...
    Y me faltaba
    abrazarte en mis palabras.

    Sumergirnos los dos.
    Bañarnos en poemas.
    Nadar en consonantes,
    en verbos,
    en vocales...
    Dejarlas deslizar sobre tu cuerpo,
    sin pulirlas.
    Libres... Delgadas...
    Y que tocaran tu fin
    y tu comienzo.

    Ángela Becerra: "Alma abierta"

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La alegría